LA FORMACIÓN EN LÍNEA EMPRESARIAL
23 Junio, 2017

Junio, 2017.

El mundo laboral se divide entre los trabajadores independientes y los trabajadores asalariados. Mientras la gran mayoría de las personas tiene un trabajo de oficina y cambia pocas veces de empleo en su vida; los freelancers debemos lidiar con la inestabilidad laboral y financiera. Pero no siempre, ¿cómo conseguir clientes? ¿Cómo lograr ingresos trabajando desde casa? ¿Cómo organizarte para no colapsar? En este artículo te contaré cómo es trabajar de manera independiente, los obstáculos con los que te encontrarás; pero, también, las increíbles ventajas. Además, te daré unos consejos de organización y productividad que te ayudarán a mejorar tu trabajo.
Mitos de los freelancers
1) No tienes seguridad de tus ganancias mensuales
Mentira. Cuando el trabajo que realizas es solicitado por el cliente una sola vez, porque no es un servicio recurrente, entonces tienes más posibilidades de no ganar nada en un determinado -y funesto- mes. Las ganancias dependen del tipo de servicios que ofrezcas y de si tienes o no clientes estables. Existen trabajos que tienen un inicio y un fin muy claros, por ejemplo, hacer un pastel de bodas o diseñar un sitio web. Pero casi cualquier tipo de servicio puede ofrecerse de manera mensual y brindar así, estabilidad financiera.
2) Eres tu propio jefe
Mentira. Tu jefe es el cliente. Él es quien te paga, así que tienes que verlo como un jefe. Es cierto que las más de las veces el cliente no tiene la razón y no sabe lo que quiere, pero es tu deber profesional guiarlo para que tome las mejores decisiones. El cliente es quien decide, y bien puede irse con su dinero a otra parte. Por lo tanto, tienes que armarte de paciencia, saber ponerte en sus zapatos y aconsejarlo. Por otro lado, si ofreces servicios de consultoría y quieres elevarlo al nivel de “partner” o “caso de éxito”; debes invertir bastante tiempo para conocer sus métodos y procesos de trabajo, detectar problemas y asesorarlo de manera integral. Y mucho ojo: debes aprender a detectar a los clientes que no te convienen y que te harán perder tiempo y plata.
3) Trabajas desde tu casa en pijama a la hora que se te da la gana
Verdad. Si vives solo, mientras tengas WiFi, comida en el refrigerador (nevera) y estés libre de reuniones en la semana, lo más probable es que ni siquiera necesites salir de casa. ¿Para qué vestirse entonces? ¡Viva la resistance! Por otro lado, si eres desorganizado o te distraes fácilmente, o si la inspiración te llega de noche, olvídate de los feriados y fines de semana; y prepárate para trasnochar un par de veces al mes.
¿Cuál es la diferencia entre un freelance y un emprendedor?
Supongamos que tengo una pequeña plantación de flores en el patio mi casa porque me encantan. Sé cultivar varios tipos de flores y tengo ya un par de conocidos que me compran ramos. Mi sobrina que dibuja muy bien podría hacerme un logo. Podría imprimir tarjetas de visita para repartirlas entre mis conocidos o publicar en mi FB que armo arreglos florales para que mis amigos me hagan encargos. O mejor armo un Fan Page para hacer marketing digital de mi emprendimiento. ¿Soy Freelance? No. Un freelance es un profesional o técnico calificado con estudios, certificaciones y experiencia comprobable. Es un experto en su materia y cobra con boleta de honorarios. Un emprendedor tiene muchas ganas de ganar dinero haciendo lo que le gusta, pero no necesariamente va a tener las calificaciones o la experiencia necesarias para lograr el éxito en su negocio.
¿Cuándo eres freelance y cuándo empresario?
Un freelance entrega comprobantes, no tiene una empresa y no tiene contador. Trabaja solo, por lo tanto, es la persona que hace efectivamente el trabajo que ofrece. Y gasta o reinvierte en sí mismo y en sus familiares, seres queridos y mascotas lo que gana de trabajos realizados con clientes esporádicos o estables. Un empresario es dueño de una empresa, factura a sus clientes, (por lo general, estables), y lleva contabilidad completa. Muchas veces no hace directamente el trabajo, si no que contrata empleados y deriva labores. Obtiene utilidades, rinde cuentas a los accionistas y un largo etc. de responsabilidades empresariales.
Problemas de ser freelance
1) No tienes clientes:
Si llevas muy poco tiempo desarrollando tu trabajo porque acabas de terminar el colegio/universidad o simplemente quieres partir de cero como freelance, tendrás que pasar por un proceso de creación de reputación profesional para conseguir tus primeros clientes. Es común no saber cuándo llegará tu primer cliente. Así que si no tienes ninguna otra fuente de ingresos, no te conviene para nada lanzarte al mundo freelance. No dejes tu trabajo estable sin antes tener al menos un par de clientes estables. Hay que esperar lo mejor y prepararse para lo peor, con un plan B, C y D. 2)
2) No tienes quien pueda reemplazarte:
Si te enfermas o te pasa algo, los clientes deben esperar. Y no todos pueden ser comprensivos. Busca un partner que pueda ayudarte en estos casos, alguien en quien puedas confiar para que te eche una mano en estos casos.
3) No tener horario de trabajo:
Establece un horario de trabajo y cúmplelo. La libertad conlleva responsabilidad. No te obligues a permancer hasta las 3 de la madrugada trabajando a menos que no te quede más remedio.
Claves para ser un freelance exitoso
1) Tener reglas claras de trabajo: tener un contrato escrito, un tarifario por paquetes de servicios y un valor por hora. Debes detallar muy bien los servicios que ofrezcas con mentalidad de empresario. Porque sin reglas claras, los clientes no saben reconocer los límites del trabajo; o bien “se confunden” y piensan que pueden pedirte lo que se les ocurra sin que les cobres lo que corresponde. Esto suele pasar cuando los clientes no tienen idea de cómo cotizar el trabajo.
2) Cobrar siempre el 50% por adelantado: tener contrato y cobrar el 50% de adelanto debería ser el mantra de todo freelance. Me da mucha rabia leer en grupos de FB a freelancers denunciando que el cliente no les pagó un diseño o que les hizo hacer montones de artículos “de prueba” por bolitas de dulces. Aprende a respetarte y a valorarte como el profesional o experto que eres.
3) No perder tiempo en reuniones: el cliente debe aprender desde el primer contacto lo que vale tu tiempo. Hoy, prácticamente todo tipo de trabajo se puede coordinar por teléfono o por videoconferencia. Limita al mínimo posible el contacto presencial con el cliente y no vayas a reuniones sin tener un presupuesto aprobado. No pierdas tiempo en ir a cotizarle el trabajo a cliente potencial, a menos que te esté ofreciendo una millonada y te sientas capaz de salir de la reunión con el cheque del adelanto en la mano. Me ha pasado como 5 veces 🙂
4) Diseñar servicios recurrentes o mensuales: sonará obvio, pero los paquetes de servicios mensuales deben ser acordes al trabajo efectivo que queramos hacer con los clientes. ¿No te gusta ir a reuniones? No las incluyas en tus servicios sin costo extra. ¿Prefieres que el cliente se encargue de algo en vez de hacerlo tú? Defínelo en tu contrato. ¿No quieres trabajar los fines de semana? Defínelo en el contrato o asigna un costo extra para los requerimientos fuera de horario.
5) Limitar los servicios únicos: para los servicios no recurrentes o “de una sola vez”, debes limitar muy bien los alcances para no quedarte corto en el valor o en el tiempo de desarrollo. Pero tampoco seas inflexible. Lo importante es que las reglas las pongas tú. Y si el cliente no está de acuerdo, puedes negociar las excepciones o diseñar un servicio a su medida. La idea de los paquetes de servicios es brindar al cliente tus “tarifas base” para que pueda interesarse en tu trabajo y llamarte para cotizar.
6) Desarrollar una marca personal memorable: creando una marca personal podrás comunicar quién eres y lo que sabes hacer. Esto te ayudará a que las personas que te conozcan se acuerden cuando requieran tus servicios. ¿Cómo te presentas a tus potenciales clientes? ¿Cómo se enteran de que existes? ¿Cómo vendes tu trabajo? Sólo cuando tienes una marca personal sólida puedes trabajar los aspectos del marketing que te sirven para “venderte” mejor. Así que dedica tiempo a la creación de tu marca personal con la Guía de Vilma Núñez.
7) Enfocarte en lo que te guste: elige un nicho de mercado que te agrade y enfócate en lograr clientes de ese rubro. Si te gusta la cocina, puedes trabajar con chefs o con marcas de alimentos; si te gustan las mascotas, puedes trabajar con ONG’s de animalistas o veterinarios; si te gusta viajar, busca agencias de viajes, etc. Es mucho más fácil relacionarse con clientes que te caen bien porque compartes sus valores o modo de vivir la vida. A su vez, a los clientes les costará menos confiar en una persona con que tienen algo en común.
8) Buscar y encontrar buenos clientes: tienes que aprender a detectar a los clientes que no te convienen. Desarrolla tu olfato para llegar a saber en una conversación por teléfono si la persona que está del otro lado es un potencial buen cliente, ganando experiencia. Un buen método para ganar práctica es el de la llamada en frío o cold call, que consiste en armar un listado de clientes potenciales y llamarlos.

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